Solar Impulse 2: innovación sostenible en las nubes

Para grandes hazañas, grandes hombres y grandes máquinas. Tal premisa parece cumplirse a cabalidad en la realidad humana: si bien al inicio surcar el cielo era algo impensable, el ingenio de algunos hombres lo hizo posible para luego convertirse en un hecho común. Ahora podemos ir más allá con el Solar Impulse 2.

Si el próximo límite era la atmósfera, ya se han puesto hombres más allá de toda frontera conocida, pero más importante aún que las grandes hazañas es el criterio con el que se realizan.

No porque la gloria propia no sea un fin posible, sino porque lo que hace verdaderamente trascendente un desafío es conseguirlo para la gloria y regocijo de toda la humanidad. Tal objetivo se trazaron Andre Borschberg y Bertrand Piccard, dos suizos que se lanzaron a la aventura de darle la vuelta al mundo en un biplaza propulsado únicamente con la energía del sol.

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El Solar Impulse 2 puede considerarse una joya de la tecnología renovable

El llamado Solar Impulse 2 es toda una joya de la tecnología renovable. Sus alas, con una envergadura superior a la de un Boeing 747, cuentan con 17000 células solares que proporcionan energía a las hélices y al motor del avión. Esto le permite viajar durante toda la noche con la carga acumulada en el día.

Pesa más de tonelada y media, tiene una envergadura de 63 metros y su velocidad máxima llega a los 80 km/h. Fabricado en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, pretende ser un referente en cuanto a innovación sostenible se refiere.

El futuro de la aeronáutica es el Solar Impulse

El recorrido del Solar Impulse 2 por el mundo inició el 9 de marzo de 2015, desde Abu Dhabi, y actualmente sobrevuela EEUU con diversas paradas programadas en la que los suizos hablarán del proyecto y de sus intenciones. Se espera que completen el recorrido en un total de 120 horas, al fin del cual habrán recorrido 5.845 km.

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Considerando su baja velocidad y sus limitaciones técnicas, supone un verdadero reto, pero nada imposible, pues podría ser un antecedente del futuro aeronáutico mundial. El aeroplano Solar Impulse II aterrizó de forma exitosa en Sevilla en horas de la mañana luego de su travesía por el Atlántica, una odisea de casi 6.300 kilómetros de recorrido, considerada una de las fases más complicadas de este ambicioso proyecto de dar la vuelta a la tierra en un avión abastecido de forma exclusiva por energía solar, confrontando difíciles condiciones climatológicas, además del alto tráfico aéreo experimentado en la zona.

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