Los Seres Humanos Tenemos Más de Cinco Sentidos

Para el que aún no lo sepa, los seremos humanos tienen mucho más de cinco sentidos. Existen al menos, nueve sentidos descritos y aceptados por la comunidad científica. Además, según algunos científicos existen alrededor de 21. Para saber qué consideramos un sentido y qué no, vamos a definir qué es un sentido.

Un sentido es cualquier sistema que consista en un grupo de células sensoriales especializadas para responder ante un determinado fenómeno físico específico (estímulo) y que corresponde con un grupo en particular de regiones en el cerebro donde se reciben las señales y se interpretan.

Todos conocemos los sentidos comúnmente aceptados: la vista, el olfato, el gusto, el tacto y el oído. El sentido de la vista consta de dos receptores: uno para el color (los conos) y otro para la luz (los bastones). En cuanto al sentido del gusto, este engloba en sí 5 tipos de receptores: dulce, salado, ácido, amargo y umami. El sentido del tacto puede detectar diferencias de presión, temperatura, dolor e incluso sensación de picor. El sentido del oído se basa en detectar las vibraciones que se transmiten a través del aire a través de nuestro tímpano.

Los seres humanos no sólo tienen cinco sentidos

Pero luego, encontramos una serie de sentidos que no son los convencionales, veamos algunos ejemplos:

La termocepción

La termocepción es la capacidad para detectar el frío y el calor. Se considera un sentido porque a parte de los receptores de frío o calor de la piel, también existe un complejo mecanismo en el cerebro. Estos termorreceptores también controlan la temperatura interna del cuerpo.

La propiocepción

La propiocepción es un sentido que se basa en nuestra capacidad para saber dónde se encuentran las partes de nuestro cuerpo. Este sentido explica porque somos capaces de rascarnos un pie sin la necesidad de mirar dónde estamos rascando. Este mismo sentido lo tienen nuestros músculos y permiten que el cerebro controle la tensión muscular.

La nocicepción

La nocicepción determina la forma en la que sentimos dolor. Aunque está ligado al tacto, no sólo sentimos dolor relacionado con el sentido del tacto. Porque existen diferentes receptores: cutáneos (piel), somáticos (huesos y articulaciones) y viscerales (órganos del cuerpo).

El sentido del equilibrio

Por último, nos queda hablar del sentido del equilibrio, a menudo despreciado. Este sentido nos permite mantener el sentido en el movimiento corporal, durante la aceleración y en los cambios de dirección. Nos permite darnos cuenta del efecto de la gravedad y forma parte del sistema vestibular, muy relacionado con el oído.

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