Un 34% de los padres rechazaría que sus hijos fuesen a la escuela junto a niños con el SIDA

Una encuesta revela que los jóvenes y los que tienen estudios son quienes menos rechazan a los niños con SIDA. El 63 % de los padres y madres españoles dudaría o se negaría a que sus hijos compartieran aula con niños portadores del sida.

Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 29 % no lo tendría muy claro, mientras que un 34 % se opondría a que sus niños fueran a la misma clase que otro estudiante portador del virus.

En el sondeo se percibe una actitud positiva ante la integración de niños disminuidos física o psíquicamente. Sin embargo, esta actitud se modifica claramente al valorar la escolarización de niños portadores de anticuerpos de sida.

Los jóvenes no tienen tantos prejuicios al compartir su vida con personas enfermas de SIDA

Así, aparecen porcentajes que reflejan la duda y el rechazo de los entrevistados ante la posibilidad de que algún niño de su entorno familiar comparta aula con compañeros que tuvieran este problema. Reflejando graves problemas en nuestra sociedad que desconoce cómo se contagia el SIDA.

El 40% de los entrevistados, ya sean padres o no, se mostró dispuesto a que niños con sida compartan aula con un niño que fuera miembro de su familia, mientras que quienes se muestran en contra -un 29 %- o no sabrían qué postura adoptar -un 27 %- alcanzan casi el 60%.

Son los más jóvenes -18-25 años- quienes mantienen una postura más favorable -61 % en ambos sexos- a admitir que sus hijos, sobrinos, nietos… compartan su tiempo escolar con niños enfermos de SIDA, y son los de más edad -más de 60 años- los que se manifiestan más reacios -25 % hombres y 22 % mujeres-.

Menos y más tolerantes con el VIH

Los mayores son también los que más dudas tendrían sobre la postura que adoptaría ante esta realidad -38 % hombres y 30 % mujeres-. Los padres y madres son los que más claramente se muestran contrarios ante el hecho de que sus hijos compartan aula con niños con sida.

El 34 % de los entrevistados con hijos no está dispuesto a que sus hijos se encuentren en esta situación; el 29% no sabría qué hacer y otro 34 % es favorable. En cambio, son las personas que no tienen hijos quienes son más tolerantes. Así, más de la mitad -53 %- estaría dispuesta a que un niño de su familia compartiera la clase con compañeros de estas características.

En el sondeo se observa que al aumentar el nivel de estudios lo hace también el número de respuestas favorables. El 61 % de los entrevistados con estudios superiores está dispuesto a que un niño de su familia vaya a la escuela con niños que tengan el sida.

La encuesta revela que los jóvenes que no profesan religión alguna y que votan opciones políticas minoritarias, los que tienen mayor nivel de estudios y quienes no tienen hijos son los más favorables a aceptar que algún niño de su familia comparta aula con portadores del sida.

Por otro lado, para el 68 % de las personas consultadas, la integración de niños disminuidos física o psíquicamente con el resto de los niños de su edad es una medida positiva para esos niños disminuidos, mientras un 16 % la considera negativa.

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