La moda de tener animales exóticos en casa genera graves riesgos sanitarios y personales

La compra de estos animales puede tener consecuencias graves por el riesgo de contagio de enfermedades, así como por las agresiones que pueden provocar cuando son adultos. Cobras, macacos o boas no son animales domésticos, según la ley de protección de los animales. A pesar de esta condición legal muchos ejemplares de estas especies se encuentran en Cataluña en manos de particulares como si se tratara de animales de compañía.

Los responsables del Centro de Protección de los Animales (CPA) han decomisado o recibido en donación 1.530 animales exóticos en los últimos cinco años. Estos animales proceden en su mayoría de las compras realizadas por particulares en tiendas especializadas en el comercio de fauna. La falta de una regulación estricta en esta venta y de un control administrativo constante facilita el comercio de toda clase de animales.

Para los técnicos de Agricultura, es “preocupante” el incremento del comercio de animales exóticos en Cataluña y “graves” las consecuencias que tiene la presencia de estos animales
no autóctonos. Por todo ello, la Dirección General de Medio Natural ha editado un documento llamado “Protegiendo a los animales exóticos” en el que se apuntan los peligros de este aumento exagerado del comercio de animales exóticos.

El comprador de un animal exótico debe exigir una factura con el nombre científico de la especie y su número legal

Los animales exóticos no son un juguete -señala el texto del documento oficial- ni un objeto decorativo para llamar la atención. Son seres vivos con un valor incalculable que se debe preservar,
ya que muchos de ellos se encuentran en inminente peligro de extinción“. En este documento se alerta sobre los riesgos sanitarios, personales y medioambientales que provoca el comercio no regulado de animales exóticos.

Los riesgos sanitarios de contagio de enfermedades como la hepatitis, la tuberculosis o el sida son evidentes y comprobados en el caso de los primates que mantienen un contacto directo con las personas. La mayoría de las especies de monos son hipotéticos portadores y transmisores de agentes patógenos graves, raros o desconocidos, muy peligrosos para los humanos.

Muchos de estos animales exóticos, por otra parte, se adquieren cuando son pequeños. Los compradores desconocen que muchos animales en fases adultas llegan a desarrollar conductas agresivas y peligrosas para las personas que conviven con ellos. Los cocodrilos, muy de moda en la actualidad en los escaparates de las tiendas especializadas, pueden resultar, por ejemplo, animales peligrosos cuando alcanzan importantes dimensiones.

En Barcelona se dio el caso, hace unos meses, de una niña que fue atacada y mordida por un cocodrilo adulto con el que jugaba en la bañera donde estaba recluido. El caso no tuvo mayor
consecuencia, por suerte, que el gran susto para la niña y sus padres, pero ejemplifica la peligrosidad objetiva de estos grupos de animales que se ofrecen como de compañía.

“Los técnicos de Agricultura critican la venta incontrolada de esta fauna en las tiendas especializadas y piden una mejor regulación de esta actividad”

Los técnicos de Agricultura critican la venta incontrolada de esta fauna en las tiendas especializadas y piden una mejor regulación de esta actividad. Algunas otras especies, como las serpientes o los varanos, también se ofrecen en las tiendas de animales como mascotas. Pero, según los especialistas del CPA “es imposible considerar a estos reptiles como animales de compañía, porque no lo son“.

En Barcelona, por ejemplo, ya se han descubierto varios casos de personas que guardaban en sus casas cobras o víboras con venenos neurotóxicos y hemotóxicos capaces de acabar con la vida de un ser humano en unas horas. Asimismo, la presencia de animales exóticos comporta destacados impactos ecológicos. Muchos de estos ejemplares son liberados, posteriormente y sin control, cuando sus propietarios se cansan de ellos.

Estos animales sueltos en la naturaleza entran en competencia y desplazan a las especies autóctonas típicas. En Cataluña el ejemplo más característico de esta cuestión es la tortuga de Florida. Este quelonio, la típica tortuga pequeña con manchas rojas en los costados de la cabeza que se encuentra en las tiendas de animales, ha colonizado algunas zonas húmedas de Cataluña como los Aiguamolls de l’Empordá o el pantano de la Baells de las que está desplazando a las especies de reptiles autóctonos.

Josep Ballús, director del Centre de Protecció dels Animals, tiene muy claro cuáles son las medidas necesarias para solucionar el problema. “Cierto tipo de comercio y tenencia de animales exóticos -arguye Ballús- que son objetivamente peligrosos debería prohibirse porque no tiene sentido tener un cocodrilo, un mono o una serpiente venenosa en un domicilio particular“.

Un tercio de los animales se localizan

La mayoría de los animales exóticos están protegidos internacionalmente. Su compra y venta está regulada por una legislación internacional muy estricta. Los compradores de este tipo de fauna desconocen, en muchos casos, que, además y según la legislación española, pueden incurrir en graves faltas administrativas o en delitos de contrabando si los animales exóticos que adquieren no disponen de los papeles necesarios en regla y han sido comprados ilegalmente.

La compra y venta de fauna exótica internacional está regulada por el Convenio Internacional sobre el Comercio de Especies de Fauna y Flora en Peligro de Extinción(CITES) suscrito por el Estado español el 16 de mayo de 1986. Por este documento el comprador de un animal exótico tiene derecho, si quiere evitarse problemas legales posteriores, a exigir al comerciante de fauna exótica una factura oficial en la que quede consignado el nombre científico de la especie adquirida así como el número de certificado CITES que legaliza su venta.

Además. la legislación catalana abona estos dictados internacionales sobre la cuestión y la ley de protección de los animales de la Generalitat, de marzo de 1988, suscribe la aplicación del texto del convenio CITES en Cataluña. Los responsables del CPA reclaman en este sentido la actitud “consciente” del comprador de animales exóticos. “La gente debe reflexionar antes de adquirir estos
animales exóticos que les ofrecen las tiendas especializadas” -opina Josep Ballús-.

Los animales necesitan nuestra ayuda, no nuestro castigo

Deben saber que estos animales no están bien entre las personas y que se les está maltratando cuando se les obliga a vivir en estas condiciones“. A pesar de todo, los controles internacionales
que se realizan y de las actuaciones en España de los cuerpos de seguridad y de aduanas encargados de vigilar las operaciones comerciales de fauna exótica todavía existen redes ilegales de contrabando de estos animales.

Los traficantes operan con especies procedentes de países tropicales del Tercer Mundo y todavía consiguen superar la mayoría de los controles. Este tráfico ilegal y el uso comercial no regulado de las especies animales exóticas son los dos factores claves que actualmente ponen en peligro la supervivencia de cerca de 37.000 animales de todo el planeta.

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