¿Deberíamos ser todos formados en finanzas?

En Sonida Festival pensamos que todos deberíamos ser educados en finanzas, para evitar los malos hábitos. Si eres una persona ordenada en sus finanzas, felicidades y adelante! Pero si tu condición financiera no es la mejor y tienes algún desorden financiero, es necesario tomar medidas lo más pronto posible…. ¿Cómo se hace? Aquí algunos consejos:

¿Por qué tienes problemas financieros? ¿Qué factor contribuye a los malos hábitos con el dinero? La respuesta es simple: Todo se debe a la educación financiera que te dieron, en realidad no es tu culpa. No ha existido una adecuada educación en la materia, no se conoce que en los colegios y en las universidades se toquen temas sobre administración del dinero y finanzas personales, impuestos, bancos, etc.

Seguro que nunca te hablaron de invertir, de controlar el dinero, de hacer un presupuesto personal, un plan financiero, etc. Parecería ser que estos temas no importan, pero desde el momento en el que somos parte de una sociedad consumista, debemos saber cómo utilizar nuestros recursos financieros de manera eficiente, ya que si nos dejamos llevar por esta corriente del gasto tendremos problemas serios de solvencia. Aquí la importancia de la educación financiera.

¿Qué hubiese sucedido si desde la infancia nos hubieran formado en el hábito de guardar un poco de la paga que nuestros padres nos daban? Posiblemente hoy, además de tener un pequeño fondo que nos permitiría hacer frente a situaciones de emergencia, contaríamos con ese importante hábito de ahorrar. Sin embargo, en aquel momento nadie nos habló sobre la importancia del ahorro y de saber establecer prioridades en cuanto a los gastos.

Sabríamos contenernos ante el embrujo de querer tener los artículos y accesorios de moda y no inclinarnos por los artículos que son realmente una necesidad y una prioridad en nuestras vidas. Por lo general se piensa que es mejor disfrutar y vivir endeudado a evitar la tentación de comprar y guardar dinero para una ocasión que merezca gastar sus ahorros.

Analizar antes de comprar

El desconocimiento financiero o la toma inadecuada de decisiones respecto a su dinero, se pueden solucionar si convertimos un mal hábito en un buen hábito. Todo es cuestión de cambiar de actitud en lo que respecta a la forma en cómo se usa el dinero.

En el ámbito financiero los malos hábitos pueden ser gastar compulsiva o impulsivamente, endeudarse haciendo mal uso de las tarjetas de crédito, no administrar bien el dinero, etc., si cambiamos de actitud e identificamos todas aquella acciones que perjudican nuestras finanzas personales nos será más fácil dejar de hacerlo; escribir todos nuestros malos hábitos financieros y tener esta lista en un lugar donde siempre esté visible.

Recuerda cuando estés frente al artículo que quieres adquirir, debes preguntarte si realmente es indispensable y necesario para las condiciones económicas que tienes y de no serlo, pues es mejor dejarlo y comprarlo en otra ocasión, en un momento de bonanza financiera.

Otro elemento que nos ayudará muchísimo y que es un buen hábito, es hacer un plan de gastos o presupuesto, esto ayuda a planificar y controlar todos nuestros gastos, manteniendo un equilibrio entre lo que ganamos (ingresos mensuales) y lo que gastamos (ingresos mensuales).

Con una buena planificación, obtendremos unos buenos resultados

Cambiar nuestros hábitos de gastos es tan importante como pagar las deudas. El gran reto a seguir es que el dinero que se percibe por el trabajo, ya sea el salario o las ganancias de su negocio, nos lleguen para cumplir con el presupuesto, pero sólo algunas personas logran esta meta.

La planificación de las finanzas personales sugerida anteriormente, no sólo favorecerá a un mejor control de tus gastos sino que además te permitirá planificar cuanto te gustaría ahorrar al mes dependiendo de los planes de futuro, sean estos para adquisición de algún bien, para la inversión en un proyecto o negocio, para guardarlo para tu jubilación, o para la educación de tus hijos.

Planifica, tienes que saber donde estás hoy y dónde quiere estar mañana, eso marcará tu camino. Luego sólo te queda comenzar a dar los pasos a su tiempo y de la forma que más te convenga, así sabrás que estás caminando despacio o rápido, pero en la dirección correcta.

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